La extrema derecha y el movimiento feminista

Por Marta Arrizabalaga Arriazu. - El auge de la extrema derecha que se ha vivido durante los últimos años se debe a varias razones que no voy a entrar a analizar a excepción de una: el cambio de estrategia que ha adoptado, facilitando que se vea como una posición más “tolerable”, y cuyo origen parece estar en un análisis de los métodos y estrategias usadas por movimientos convencionalmente de izquierda o antifascistas y la copia de algunos de sus elementos como forma de ganar apoyos y fuerza.

Los resultados de este proceso se han traducido en la ocupación de inmuebles y creación de centros sociales, un cambio estético, la introducción de cuestiones ecológicas y, el caso en el que se centra este texto, la incorporación de una u otra manera la cuestión del feminismo en el discurso.

La extrema derecha actual ha comenzado a introducir elementos que hacen referencia al feminismo en sus mensajes, reflejo del peso que esta cuestión tiene en la sociedad actualmente. Estas referencias se podrían agrupar en dos tipos de relaciones que, aunque a primera vista puedan parecer contradictorias, responden a una instrumentalización del feminismo siguiendo distintas vías:

  1. Cooptación de parte del discurso feminista

  2. La demonización del movimiento feminista

Las dos posiciones, las cuales no son excluyentes, revelan y constatan que el feminismo se ha convertido en un movimiento hegemónico ya que, en el primer caso la instrumentalización del feminismo funciona porque hay personas que se sienten apeladas por el discurso feminista y en el segundo caso es debido a la amenaza que supone el crecimiento del apoyo a posiciones feministas para ciertos individuos e instituciones (en su sentido más amplio), lo que hace que el “antifeminismo” funcione como gancho.

Cooptación de parte del discurso feminista

Ciertos movimientos de extrema derecha utilizan el feminismo para elaborar y defender la creación en el imaginario colectivo del “OTRO”: las reivindicaciones feministas son retorcidas y filtradas por un tamiz ideológico xenófobo y racista hasta ser fuente de argumentos para crear y/o mantener una opresión contra un grupo social determinado, consiguiendo con esto una racialización de la otredad.

En muchos casos se ha utilizado las fake news para este propósito, ya que inicialmente se crea y alimenta un bulo, que es seguido por la presentación de propuestas que pretenden responder a un problema que no existe o que no está originado por las causas que se le suponen. De esta manera, por ejemplo, se presenta un problema de seguridad que afectaría a las mujeres (blancas y europeas) y seguidamente se ofrece una propuesta xenófoba, tildándola de feminista aun no siéndolo, como solución al problema.

Así, además de transmitir una idea de consciencia y preocupación por aquellos problemas sociales con más presencia mediática en la actualidad (ganando con esto apoyos a nivel social), consiguen introducir de manera más o menos invisible la semilla de la xenofobia y el racismo mientras ensucian y tergiversan el debate público.

Ejemplos de este tipo de utilización del feminismo se pueden ver en Francia en los discursos de Agrupación Nacional (antiguo Frente Nacional), que mantienen un discurso xenófobo e islamófobo con la excusa de “proteger a las mujeres”.

La demonización del movimiento feminista

El crecimiento del movimiento feminista durante los últimos tiempos es innegable, pero no se trata únicamente de un aumento cuantitativo de su aceptación y apoyo por parte de la ciudadanía y la opinión pública, si no que ha evolucionado, profundizando en el análisis de la realidad, y con ello las teorías sobre las que se asienta, y haciendo reivindicaciones con una mayor especificidad. La contundencia con la que se presenta el feminismo actualmente se ha convertido en una amenaza para el estatus y privilegios, tanto de aquellos individuos que los disfrutan como de ciertas instituciones tradicionales que sobreviven gracias a una estructura patriarcal y de opresión (valga la redundancia).

Es precisamente la naturaleza subversiva del movimiento feminista la que provoca su rechazo por miedo a un posible “efecto dominó” que desestabilice todas las estructuras de poder y privilegios. Esto, unido a su visión de transversalidad en lo que se refiere al ámbito de acción, se percibe como una amenaza por esos grupos que se ven beneficiados y protegidos por el sistema actual y que reaccionan a la defensiva: buscan frenar los cambios discursivos y morales que el feminismo está consiguiendo a la vez que crean una pseudo tabla de salvación a todas aquellas personas y entidades que perciben el desmoronamiento de aquello que conocen y les ha permitido mantener su situación de privilegio. Desgraciadamente, esta tabla no solo les funciona a aquellos que la abrazan en un acto desesperado de salvaguardar sus privilegios sino que también tiene un efecto sobre lo posible y lo aceptable a nivel social, ampliando la ventana de Overton hacia posiciones más tradicionalistas y defensoras del sistema heteropatriarcal, invisibilizando las relaciones de poder y opresiones estructurales y posibilitando la aparición y existencia de grupos que aunque no encajen en la definición de extrema derecha se alimentan y se ven beneficiadas por ella.

A diferencia del caso anterior en el que el feminismo es una herramienta para la racialiación del "OTRO" basándose en ideas xenófobas y/o racistas, en este caso el movimiento feminista es la realidad a reducir y las feministas pasan a ser ese "OTRO" contra el que luchar.

Ejemplos destacados de este enfoque son los discursos y campañas de movimientos misóginos como los Incels o la posición en contra del movimiento feminista de Breitbart por poner los casos más destacados y extremos, caracterizados por defender la idea de que el feminismo es un movimiento totalitario, supremacista que ha "perdido el norte" y “va en contra de los derechos de las mujeres”.

El feminismo en la extrema derecha española

El Hogar Social de Madrid (HSM), uno de los movimientos de extrema derecha más conocidos del Estado. Este año, realizó una campaña a cuenta de la huelga del 8M cuyo lema era "Me representan las mujeres que luchan por todos" y que se presentaba en contraposición al "supremacismo hembrista que crea odio en contra de los hombres en vez de buscar la unión contra los explotadores laborales” ("Claro que faltan derechos por conquistar, como conseguir que nadie sea expulsado de su puesto de trabajo por ser madre; ampliar los periodos de maternidad y hacer horarios más flexibles, tanto para madres como para padres. Y eso se consigue luchando juntos, no lanzando una mitad contra otra mitad" "Los mismos que imponen trabajos por 4 € la hora, tanto para hombres como para mujeres, son aquellos que quieren a la sociedad dividida, ya que juntos, somos invencibles."). Teniendo este texto como referencia y otras campañas y comunicados del grupo, se puede observar como la posición de este grupo en relación al feminismo es una mezcla de las dos estrategias, aunque predomina el discurso crítico con el movimiento feminista.

El canal de televisión de extrema derecha Intereconomía, a través de la voz de Cristina Segui, también tendría un perfil más alineado con la estrategia de la demonización de una manera bastante clara ya que en su discurso insiste en denominar al movimiento feminista “feminazi” y desacreditar las reivindicaciones del movimiento feminista utilizando un discurso con un claro sesgo capitalista y neoliberal que se podría resumir en “el feminismo no busca la igualdad sino la llegada del marxismo”. Es remarcable su repetición del argumento de manera bastante frecuente de que hay "politicos" detrás del movimiento feminista, como si esto fuera una fuente de descrédito para ella o para el propio movimiento. El fin de este mantra es intentar rebatir la autonomía y pluralidad del actual movimiento feminista.

En lo que se refiere al análisis que hacen de la relación entre el movimiento feminista y el sistema económico, es interesante observar la disparidad entre los discursos del HSM y de Cristina Segui. El HSM dibuja una realidad en la que la explotación laboral no ha desaparecido por culpa de una división de fuerzas creada por el feminismo mientras que Cristina Segui advierte que el feminismo es un movimiento que quiere acabar con el capitalismo e imponer el comunismo.

Entre los partidos políticos de extrema derecha nos encontramos con dos posiciones muy distintas en España 2000 y Vox. El discurso de España 2000 lleva a cabo una clara instrumentalización del feminismo para transmitir su ideología xenófoba y racista, en la línea de la defensa de la mujer blanca descrita en la primera estrategia ya que ataca directamente el islam con la excusa de defender a la “mujer española”. Mientras que Vox, con un discurso bastante centrado en la crítica al feminismo como movimiento en sí mismo y con la ideología de género refleja el ataque y demonización al movimiento feminista descrito en la segunda estrategia.

Por último, no hay que obviar la instrumentalización del feminismo a la que nos tiene acostumbradas Ciudadanos con propuestas para "favorecer la conciliación" (mediante la precarización laboral) o "ampliar los derechos reproductivos" (a través de la explotación de mujeres que supone la gestación subrogada) y discursos que invisibilizan las opresiones estructurales y al sujeto político “mujer”: “Yo no veo trabajadores o empresarios, veo españoles” o “[…] ver una España de ciudadanos libres e iguales”. Su análisis de la relación entre feminismo y economía, la posición es bastante similar a la de Cristina Segui, relacionando el feminismo con un movimiento anticapitalista y, debido a la visión neoliberal de este partido, utilizándolo como un argumento para intentar atacar al movimiento feminista.

El movimiento feminismo como freno de la extrema derecha

El movimiento feminista todavía tiene mucho camino por recorrer, autocrítica que realizar, revisiones que llevar a cabo, etc. para no quedarse en el feminismo blanco de clase media ciego a la diversidad y transversalidad de las opresiones presentes en nuestra sociedad al que parte de la extrema derecha quiere relegarlo. El futuro del feminismo como movimiento realmente emancipador pasa por realizar estas tareas y su capacidad de hacer frente al auge de la extrema derecha dependerá de que se lleven adelante con éxito.

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